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Lunes, 2 de febrero.
💡 Claves estratégicas para Directivos
- Del Notoriety al Trust: El verdadero campo de batalla se ha desplazado de la notoriedad de marca (cuánta gente nos conoce) al Trust (cuánta gente confía en nosotros).
- El alumno experto: El estudiante actual sabe que una marca puede comprar publicidad en Google o Meta, pero es plenamente consciente de que no puede comprar mil valoraciones reales de otros alumnos.
- Crisis de conversión: Grandes instituciones están viendo cómo sus ratios de conversión de lead a matrícula caen porque sufren crisis reputacionales en Internet que su marca centenaria ya no puede ni tapar ni solucionar.
- Estrategia quirúrgica: Los centros de formación medianos están ganando cuota de mercado mediante la gestión activa de reseñas online en plataformas como Emagister, Google o Trustpilot y siguiendo una estrategia de transparencia total ante las críticas.
- Prestigio digital: El prestigio ya no se hereda de los logos centenarios de las instituciones educativas; se construye estrella a estrella, opinión a opinión mediante las valoraciones de los alumnos y se visualiza de forma inmediata en la pantalla del móvil de nuestros alumnos.
Muy buenos días a todos. Muchos de vosotros me habéis felicitado por los podcasts que he venido publicando hasta la fecha, pero sin duda alguna ha sido el podcast de la semana pasada, donde analizábamos el poder de la reputación online, el que más éxito ha tenido entre todos vosotros.
También, muchos me habéis pedido de forma directa que desarrolle más este tema en concreto, para poder compartirlo con vuestros equipos. Así que hoy, recojo el guante y voy a tratar de explicar mejor los motivos por los que la reputación online a día de hoy es incluso más importante que la marca.
Mi opinión personal es que debemos poner a la reputación online en el centro de nuestra estrategia de branding y, a partir de ahí, empezar a construir nuestra marca. Porque creedme, si tenemos una mala reputación online, probablemente estemos tirando a la basura gran parte del presupuesto que actualmente estamos invirtiendo en nuestra estrategia de branding.
¿Qué ha cambiado para que la marca ya no sea suficiente?
¿Pero qué es lo que ha cambiado tanto durante estos años para que esto sea así? Históricamente, el presupuesto que se destinaba a branding en el sector educativo se hacía bajo una premisa clara y sencilla que más o menos decía así: «Si somos los más conocidos del sector, seremos sin ninguna duda los que más alumnos vamos a tener».
Sin embargo, los datos reales de matriculación que nosotros manejamos en Educaedu reflejan una realidad muy diferente. Hoy, la notoriedad de nuestra marca ya no es el indicador predictivo del éxito que vamos a llegar a tener, como sí lo era hace algunos años. El verdadero campo de batalla se ha desplazado desde la notoriedad de marca (cuánta gente nos conoce) al Trust de nuestra marca (es decir, cuánta gente realmente confía en nosotros).
Durante décadas, las universidades y escuelas de negocios de renombre histórico han vivido de las rentas de su marca. Por decirlo de otra manera, el nombre de la universidad cerraba ventas por sí mismo de forma casi automática. Pero durante estos años esto ha cambiado por completo, y no lo digo yo, sino que lo dicen los datos que solemos compartir con vosotros todos los años en las jornadas de Emagister.
El nombre de nuestro centro de formación y nuestra marca ya no nos dan las ventas. Eso es exactamente lo que ha cambiado radicalmente durante estos últimos años.
El alumno como experto digital
¿Y por qué ocurre esto? Pues es sencillo, esto ocurre porque nuestros alumnos ya no son los mismos que hace diez años. Ahora nuestros alumnos son auténticos expertos digitales; tienen un conocimiento muy amplio sobre el funcionamiento de internet y también sobre cómo funciona la publicidad en la red.
Este nuevo estudiante sabe perfectamente que una marca grande puede comprar el mejor espacio publicitario en Google o en Meta, pero sabe que, sin embargo, no puede comprar las valoraciones positivas de otros alumnos. Bueno, igual puede intentar comprar 50 o 100 valoraciones falsas, pero nunca podrá comprar 1.000 valoraciones reales.
Desde Educaedu, observamos con frecuencia casos de grandes instituciones educativas que, aun contando con una gran notoriedad de marca, están viendo con preocupación cómo sus ratios de conversión de lead a matrícula no paran de caer. ¿Y cuál es la razón? La razón es sencilla, están viviendo una crisis reputacional en internet que no pueden solucionar simplemente con el poder de su gran marca. Porque en internet —y esta es una idea muy importante que me gustaría que grabéis—, en el ámbito digital, la marca pierde toda su credibilidad cuando la reputación online está fuertemente tocada.
La psicología de compra en formación
Para entender por qué una universidad con una marca media, pero con unas valoraciones de 4,8 estrellas obtiene mejores porcentajes de conversión de lead a matrícula que una marca líder con una valoración de 3 estrellas, debemos entender la psicología de la compra de nuestros estudiantes.
Como apuntamos en el podcast de la semana pasada, la formación es un producto de alta implicación emocional y que, además, suele significar un desembolso económico importante para la familia o el alumno. No es una compra impulsiva, es una compra muy reflexiva, ya que es una inversión que se realiza para toda la vida. Y al ser una inversión de este calibre, es normal que nuestros alumnos comparen entre varios centros de formación antes de decidirse a matricularse en nuestra institución.
¿Y cómo comparan? ¿Cómo realizan esa comparación entre instituciones educativas en pleno 2026? Pues de la manera más fácil posible, buscando en internet las valoraciones y las reseñas que tiene cada centro.
El triunfo de la «Marca Media» con Reputación Excelente
Bien, ¿qué hemos visto nosotros desde Educaedu este año 2025 y qué esperamos ver durante los próximos años? Realmente lo que hemos visto es el triunfo de la «marca media» con una reputación online excelente. Este es el fenómeno más interesante de este año, instituciones medianas y centros de formación especializados que están «robando» cuota de mercado a los gigantes de manera constante y continuada en el tiempo.
Yo diría que su estrategia ha sido casi quirúrgica y se puede resumir en estos tres puntos fundamentales:
- Inversión en satisfacción del alumno sobre captación: Han realizado menos inversión en captación fría y han invertido mucho más en la satisfacción real del alumno.
- Gestión activa de la reputación: No esperan a que el alumno escriba una review por su cuenta, le incentivan activamente a que lo haga en plataformas clave como Emagister, Google o Trustpilot.
- Gestión con Transparencia: Sobre todo, gestionan las valoraciones con mucha transparencia. Es decir, utilizan las críticas negativas (contestadas con elegancia y aportando soluciones) para demostrar que son instituciones humanas, honestas y cercanas a sus alumnos.
El resultado de todo esto ha sido que este tipo de centros de formación hayan conseguido ratios de conversión que, en muchos casos, duplican al de su competencia directa.
Mi consejo personal: La solución de Emagister
Muchos de vosotros me habéis preguntado de manera privada: «¿Qué puedo hacer yo hoy mismo para mejorar mi reputación online?». Yo lo que haría, sin ningún género de duda, es ponerme en contacto con mi gran amigo Ferrán Ferrer, CEO de Emagister, y pedirle que os explique cómo os puede ayudar a mejorar vuestra reputación online y a conseguir valoraciones reales y positivas de vuestros alumnos.
Lo que han sido capaces de construir en Emagister impresiona y, lo más importante de todo, es que realmente funciona.
Conclusión: Estrella a estrella
Por concluir, la idea clave con la que me gustaría que todos os fueseis hoy es la siguiente: El prestigio ya no se hereda de los logos centenarios de vuestras instituciones.
El prestigio hoy se construye estrella a estrella, opinión a opinión y, lo más importante, el prestigio se visualiza de forma inmediata en la pantalla del móvil de vuestros potenciales alumnos antes siquiera de que levanten el teléfono para llamaros.
Gracias por acompañarme en este episodio. ¡Buena semana a todos y a seguir transformando la educación!

